lunes, 31 de enero de 2011

Mourinho: "Prohibido bajar los brazos ahora" Panorama desolador en la vuelta de Pamplona


En el vestuario del Reyno de Navarra no hubo reproche alguno del técnico hacia sus jugadores. Sólo agradecimientos por el esfuerzo y un mensaje claro: "Prohibido bajar los brazos ahora. Queda casi media Liga y aún hay que recibir al Barça". Hasta la caseta no bajó Valdano, como era costumbre después de cada partido, sino Miguel Pardeza, que luego abandonó las instalaciones junto a Mourinho para montarse ambos en el autobús después de mantener una breve conversación.
El propio técnico estaba haciendo de tripas corazón ante sus jugadores. Él era el primero en estar abatido. Sólo una semana antes había declarado: "Con cero, dos o cinco puntos de diferencia hay Liga... Con diez o más, the Championship is over (el campeonato está acabado)". Siete puntos no es ni una cosa ni la otra, pero el técnico se montó en el avión de vuelta muy tocado. Antes de que la nave despegara, cuando la mitad del pasaje aún faltaba por tomar asiento, Mourinho ya estaba acomodado en su butaca (en la zona media) viendo una película de acción en su DVD portátil, sin levantar para nada la mirada de la pantalla. No cruzó ni una palabra durante el trayecto, ni siquiera con su fiel Silvino Louro, que estaba sentado a su lado. Comandando la expedición, en las primeras filas, Eduardo Fernández de Blas y Pardeza.
La escena se repetía con los jugadores. Cada uno ensimismado con sus móviles, leyendo críticas o intercambiando mensajes. Xabi Alonso con Arbeloa, Ramos y Casillas, Garay con Kaká, Cristiano y Adebayor... Sólo silencio.

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