Argentina 4 - 1 Corea del Sur
Argentina quedó a las puertas de los octavos de final tras derrotar por 4-1, con un triplete de Gonzalo Higuaín, a la República de Corea en el partido disputado en el Ellis Park.
JOHANNESBURGO -- Argentina dio un paso de gigante hacia los octavos de final del Mundial de Sudáfrica gracias a una espectacular goleada ante Corea del Sur (4-1) labrada por la fenomenal potencia ofensiva albiceleste y rematada por un Gonzalo Higuaín que se marchó del Soccer City con un triplete.Los hombres de Diego Maradona pidieron cita en este estadio que acogerá la final del Mundial y lo hicieron a lo grande, con un partido pleno de dominio y de eficacia goleadora.
El triplete de Higuaín, el tercero de un albiceleste en un Mundial, hizo olvidar su falta de acierto en su debut ante Nigeria y le situó como máximo anotador provisional de la competición por delante del uruguayo Diego Forlán.
Argentina se emborrachó de los goles que se le atragantaron contra Nigeria y con ese argumento acabó con los debates tácticos que tan poco interesan a su seleccionador.
El equipo tapó con tantos los errores que pueda tener en su planteamiento y el resultado es una imagen seductora que, sin duda, dará que hablar en los próximos días.
Maradona tiene a la Argentina que quiere, un equipo ambicioso y ofensivo, un torrente de goles que diseñó desde que llenó su lista de convocados de delanteros.
Con la de este jueves suma seis victorias en lo que va de 2010 y su defensa, muy criticada, sólo ha recibido un gol en cinco partidos, el que hoy marcó Corea del Sur.
Argentina tuvo el balón y el juego en un partido unilateral, un monólogo de los albicelestes.
Los "guerreros Taeguk", impotentes ante el aluvión argentino, recurrieron a las faltas para detener el partido, lo que provocó la notable cólera de Diego Maradona, que con ostensibles gestos hizo saber su cabreo a su colega rival Huh Jung Moo. Quizá le recordó el partido del Mundial de 1986 en el que se midieron y en el que el surcoreano sólo pudo recurrir a las faltas para tratar de frenar el torbellin
o de juego que era en aquellos años el "pelusa".Algo similar se repitió 24 años más tarde, con Messi en el lugar del "10" en racha, del líder indiscutible del equipo. Y un Higuaín que se metió en la piel de Valdano.
El de Rosario estuvo menos presente que en el debut ante Nigeria, pero cada una de sus apariciones fue un resplandor en el Soccer City.
Argentina dependió menos de él, pero también quiso poner su firma en el encuentro, aunque se marchó sin marcar. Aunque lo mereció, sobre todo cuando en el minuto 44 embrujó a seis defensores surcoreanos para hacerse un hueco y colocar un balón con suavidad que se escapó por centímetros a la derecha de la meta rival.
El menor peso del rosarino fue compensado con una mayor presencia de sus compañeros. Higuaín se dio un atracón de goles. Di María, transparente en el primer partido, dejó notas de su calidad.
El combativo Tévez, luchador en cada balón, peleón hasta la extenuación, trajo a maltraer a la defensa asiática.
Argentina jugó cómodo el primer tiempo, a favor de corriente desde que Park Chu Young se metió el gol en propia puerta a los 17 minutos, tras una falta sacada al área por Messi y que rebotó en el cen
trocampista asiático.El tanto, justo premio al dominio argentino, fue demasiado castigo para unos surcoreanos que, hasta ese momento, no habían concedido ninguna ocasión.
Y tuvo la virtud de serenar a Argentina, que dejó los mejores minutos de su fútbol en lo que va de Mundial, con un Maxi Rodríguez incisivo, un Tévez ambicioso y un Higuaín oportunista. Además, claro, de un Messi brillante.
Tanto llevaron el cántaro a la fuente los argentinos que el segundo gol llegó, como el primero, en un balón colgado en el área en el minuto 33. Lo envió Maxi, lo peinó Burdisso -que salió a sustituir a un lesionado Samuel- y lo marcó Higuaín de un buen cabezazo al borde del fuera de juego.
El sosiego argentino se rompió en el descuento del primer tiempo, cuando un error de Demichelis acercó a los surcoreanos en el marcador. Un balón largo del portero fue peinado por Park Chu-Young y mal controlado por el central argentino acabó en los pies de Park Chu-Young que batió a Romero.
El gol ponía el empate al alcance de Corea del Sur y eso alentó a los asiáticos a buscarlo.
Park Ji-Sung lo intentó en una internada por la derecha, bien servido por Ki-Hun, pero su disparo, solo ante Romero, se marchó fuera por centímetros.
El avance coreano dejó espacios en la defensa. Maradona lo vio y dio entrada al veloz Agüero en sustitución de Tévez. De la aceleración argentina se aprovechó Higuaín para lograr otros dos goles.
El primero a los 76 minutos tras una buena internada de Messi en el área. El rosarino trató de superar al meta coreano en dos ocasiones. En la primera el balón lo detuvo el portero, el rechace llegó a Messi que encontró un hueco en el palo corto. Pero el cuero se estrelló contra el poste y llegó manso a Higuaín que sólo tuvo que empujarlo.
Cuatro minutos después, otro contragolpe argentino llevado por Messi, seguido por Agüero permitió a Higuaín redondear su marca.
El partido estaba cerrado y la fiesta en las gradas saludaron a un triunfador, Higuaín, y a una selección que presentó su candidatura al título.
comentarios de la pasion del deporte:
Desde el inicio el seleccionado argentino le tiró su chapa encima a los surcoreanos. El equipo de Maradona no dudó un instante en plantarse en campo contrario y salir a buscar el gol.Con Lionel Messi y Carlos Tevez retrocediendo para entrar en juego, y el equipo tuvo circuitos y triangulaciones por derecha, con las subidas de Maxi Rodríguez y por izquierda, con Angel Di María.
La salida de Juan Sebastián Verón, aunque suene raro, le dio más fútbol al equipo, porque con los dos volantes abiertos siempre era posible cambiar de frente o volver a atrás y avanzar en forma de abanico, como hace el Barcelona.Así el equipo argentino fue arrinconando a Corea del Sur, entrando por las puntas, intentando por el medio, pero sin tener mucha profundidad.
De todos modos, el gol se venía venir, porque el partido se jugaba muy cerca del área coreana y cualquier error sería fatal.
Y el error llegó, luego de un centro al área de Messi, el delantero coreano Park, no el del Manchester, “el Park malo” quiso rechazar y mandó la pelota al fondo de la red.La ventaja para los de celeste y blanco era más que justa. Los surcoreanos intentaron reaccionar y un remate de larga distancia del “Park bueno”, el que era compañero de Tevez, casi sorprende al siempre atento Sergio Romero.Esa fue la única insinuación del conjunto asiático.
Todo fue del seleccionado argentino, que cuando se inspiraba Messi podía llegar al tercero antes del segundo.Pero tuvo que llegar antes el segundo, en otra jugada de pelota parada, peinó Demichelis y entró Higuaín por el segundo palo, para de cabeza establecer el 2 a 0.
El partido estaba tan claro que la goleada era inminente. Messi tuvo el tercero pero la pelota que picó con clase se fue desviada.Cuando el primer tiempo se moría un error de Demichelis, quien dejó pasar una pelota sencilla, se confió y un coreano lo aprovechó para descontar y darle vida a un equipo que estaba muerto.
Pero el equipo argentino no pareció sentir el impacto, pese a estar a tiro de sufrir el empate.Salió a jugar el segundo tiempo con la misma actitud del inicio del partido, presionado, con Javier Mascherano parado más adelante, los volantes atacando y los puntas inquietando siempre.
Messi no pesó como ante Nigeria, pero pidió la pelota siempre, buscó, se asoció con sus compañeros, arrastró marcas y le dio más libertad a Tevez.
Corea estuvo cerca de llegar al empate en un par de oportunidades, pero Argentina siempre dominó el partido aunque cedió un poco la posesión de la pelota.Cuando parecía que habría sufrimiento, aparecieron los goles de Higuaín para poner justicia en el resultado.
Las dos veces definió abajo del arco, en el primero aprovechó un rebote en el palo luego de una gran jugada de Messi y en el segundo, su tercero personal, el cuarto de la Selección, aprovechó una asistencia precisa de Sergio Agüero.
La Selección logró lo que vino a buscar, ganar, golear y buscar, porque eso fue lo que intentó, como ante Nigeria, día en que el arco se le cerró a Higuaín pero hoy se le abrió, algo que provocó que el equipo ya piense en los octavos de final.

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