-Los jugadores admiten que hay carencias en la confección de la plantilla .
-Los críticos con el alemán aprovechan los malos resultados para pedir su cabeza.
- Es curioso lo que provoca una serie de malos resultados. El Real Madrid, que ganó la Liga con cientos de puntos de ventaja sobre el Barcelona hace apenas seis meses, es ahora vilipendiado por los que piensan que dos derrotas consecutivas ante una Juventus de Turín con varios jugadores a punto de ingresar en el Inserso, un empate en Almería con un fútbol apropiado para la época jurásica y un fracaso ante el potente equipo de Segunda B que habita en Irún, justifican acabar con todo un proyecto.
Es ley de vida y ley del fútbol. El problema es que las críticas provienen del interior del propio club. Hay varios jugadores que coinciden: "A este equipo le falta calidad, se ha construido mal". Y de paso, los directivos que querían echar a Schuster en el pasado mes de febrero por borde y antisocial, ya aprovechan el río revuelto que desborda al entorno de Ramón Calderón para pedir la cabeza del alemán. "Ahora también es por los resultados", afirman muy seguros.
Guti dijo pocos minutos después de acabar el desastroso partido ante la Juventus: "Nos falta calidad". El jueves tuvo que aparecer para rectificar y acampar en los tópicos del buen grupo que se ha formado, de lo mucho que se corre y todas esas cosas. Es lógico. El sabe lo que falla, pero tampoco es cuestión de dar pistas al enemigo. Que ya las dieron otros. Ramos también habló hace apenas dos semanas de la falta de tipos capaces de marcar la diferencia, como Zidane, por ejemplo. Por no hablar de los problemas tácticos que le provocan su soledad en la banda derecha, en la que le piden que suba, baje, ponga la mesa, haga la comida y recoja la vajilla.
Casi todos los jugadores de peso admiten en conversaciones privadas que este Real Madrid tiene mucho músculo y pegada, pero poco toque y talento. Presenta más virtudes de equipo modesto que de grande aspirante a la 'Décima'. El año pasado ganó la Liga con este estilo, pero si los rivales se rearman, o dan más de sí, se notan los parches. Y en Europa, hay equipos llamados Manchester, Chelsea, Arsenal, Inter o Liverpool que se comen a los modestos cuando se atreven a llegar hasta los octavos.
Palabras de Robben hace un mes: "Me hubiera gustado jugar con más compañeros especialistas de banda, porque no hay muchos". Palabras de Sneijder, un poco antes, cuando el Madrid ganaba, pero tampoco entusiasmaba: "Quizás la plantilla es un poco corta, pero ya ganamos una Liga el año pasado y estamos muy unidos".
Otros hablan en privado y admiten la evidencia. Hasta Schuster, que ahora calla para no meterse en más líos, pidió cuatro fichajes en verano. Le dieron uno que no solicitó, Van der Vaart. Y ahora llega el momento en que las flechas apuntan a una diana con su rostro. Él ya lo sabía. El presidente dice que el próximo verano habrá grandes fichajes. A Bernardo le toca gestionar el periodo de entreguerras.
Culpable voluntario
El problema es que como se tienen que buscar culpables, el alemán se ha presentado voluntario. Lo hizo desde el momento en que asumió su rol de cascarrabias enfadado con el mundo. Mientras los resultados acompañaron, sus detractores tuvieron que darse la vuelta. Calderón frenó dos intentos de sus directivos por echarlo el pasado mes de marzo, cuando acumuló derrotas en todos los torneos que disputó. Ahora, los que se la tienen guardada vuelven a aparecer. Y piden su cabeza.
Ya no tienen sólo la excusa de sus malas maneras con la prensa. Añaden los dudosos resultados y el pésimo juego de un último mes en el que se derraman los fracasos. Calderón lo va a a mantener porque si vienan mal dadas en el terreno de juego, siempre quedará el rostro del alemán para ofrecerle en sacrificio en el instante adecuado.
El calendario inminente en la Liga y en la Copa es asequible. Los próximos rivales en el Bernabéu serán el Málaga y el Real Unión. Después toca viajar a Valladolid. Pero se acerca diciembre. Con choques ante Sevilla, Valencia, Barcelona y Villarreal. Y contra el Zenit en lo que puede ser una final de la Liga de Campeones, simplemente para llegar a octavos. Diluvia en el Bernabéu. Y no va a escampar.
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