viernes, 2 de julio de 2010

Luis Suárez y una actuación clave

JOHANNESBURGO -- Luis Suárez está acostumbrado a definir partidos anotando goles, pero el viernes fue decisivo evitando uno.
Segundos antes de la finalización del duelo con Ghana por los cuartos de final de la Copa Mundial, Suárez se encontró en su área defendiendo un tiro de esquina. Los uruguayos no pudieron despejar el balón y el ghanés Dominic Adiyiah metió un cabezazo con destino de red.
El arco estaba desguarnecido pues el portero Fernando Muslera había tratado en vano de cortar el centro. Suárez, quien se había parado debajo de los tres palos, no lo pensó dos veces: rechazó el balón con las manos y evitó la caída.
"La mano de Suárez", respondió el delantero del Ajax holandés cuando un periodista de la AP le preguntó si se trataba de una nueva "Mano de Dios", el famoso gol de Diego Maradona en el Mundial de México 1986.
"Creo que hice la tapada del Mundial", añadió.
Sabía que ello conllevaba una expulsión y suspensión, suponiendo que Uruguay siguiese con vida. Pero sabía también que era la única forma de evitar una segura eliminación, apostando a que Ghana fallase su penal. La ley de las probabilidades estaba en su contra, pero no había otra.
Suárez, quien lleva anotados tres goles y era uno de los delanteros más peligrosos del torneo, salió del terreno llorando. Las lágrimas, sin embargo, dieron paso a una explosión de júbilo cuando Asamoah Gyan estrelló su remate en el travesaño.
"Ser expulsado en un Mundial es difícil, es un momento complicado, pero de la forma en que fui expulsado hoy, la verdad es que vale la pena", explicó.
El sacrificio, efectivamente, se justificó. Uruguay seguía con vida y se jugaría su suerte en la definición desde los 12 pasos.
"Vi los penales en el vestuario, muy nervioso, solo, sentado. Era un momento difícil, pero tenía confianza plena en estos grandes compañeros", añadió.
Los uruguayos ganaron esa batalla 4-2, en la que Muslera contuvo dos penales, y avanzaron a las semifinales por primera vez en 40 años.
Suárez había sido nuevamente la carta más peligrosa de Uruguay. Estuvo tres veces cerca del gol: en una remató desviado desde corta distancia y en las otras dos el arquero Richard Kingson tapó sus disparos.
"No hizo gol, pero hizo algo más importante, que fue atajarla", comentó Forlán.
Los ghaneses apelaron con frecuencia a las infracciones para frenarlo y el delantero del Ajax de Amsterdam hizo un despliegue generoso, corriendo por todo el frente de ataque y ayudando en la defensa cuando fue necesario.
El tiempo regular y el alargue terminaron 1-1.

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